Biografía
Los Madison son:
Txetxu Altube (voz y guitarra)
Carlos Altube (bajo)
Alfonso Adánez (batería)
Iñaki Aranda (teclados)
José Luís Martín (guitarra)
Contratación: 630 49 19 35 (Enviar email)
Prensa y promoción: Gnews, Gloria González (gloria.gonzalez@g-news.es)
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Los Madison se forman en Madrid en 2003, y empiezan a tocar en pequeños locales de la capital inmediatamente. Tras varios cambios, desde 2005 la formación permanece estable, con ligeras modificaciones, incluyendo la reciente incorporación del guitarrista José Luís Martín.
Entre 2005 y 2006 graban en los estudios La Cabaña, bajo la producción de Jose Nortes (fundador de The Bolivians y productor de discos de Quique González, Ariel Rot, etc), el que fue su primer álbum, Días de vértigo, publicado en 2007.
En dicho álbum colaboraron músicos insignes del panorama nacional, como Carlos Raya (Pedal Steel en “Sin recoger” y “Nadie”), Josué Santos (saxo en “El punto más alto”), Danny Griffin, César Araque o Javi Schoendorff .
Tras presentar el disco en directo, el grupo se encierra de nuevo en el estudio, y entre 2008 y 2009 graban las doce canciones que conforman su nuevo álbum, Vendaval, publicado en febrero de 2010.
DISCOGRAFÍA:
Días de vértigo (CD, 2007)
Soldados (CD-EP, 2009)
Vendaval (CD, 2010)
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“Vendaval” está construido sobre el inmenso solar del mejor pop-rock americano, con materiales nobles y tradicionales: una voz notable, grandes melodías, afiladas guitarras e historias que nos relacionan con el tiempo presente y su crónica agridulce. “Vendaval” es un gran disco. (Miguel Ríos)
Es sólo rock’n’roll
por Javier Pérez de Albéniz
Una fría y lluviosa tarde de enero, con “Soldados”, de Los Madison, sonando a todo volumen. Buen momento para recordar que han pasado casi 35 años desde que escuchamos el primer disco de los Ramones. Y 31 años desde que los Clash dinamitaron el rock con un doble majestuoso llamado “London Calling”. Y 30 desde que Nacha Pop grabó “La chica de ayer”. Y… desde entonces las cosas han cambiado mucho y poco a la vez: podemos comprimir las canciones, pero cuesta trabajo conseguir que sean tan buenas como las de entonces. “No cambiará jamás el universo informal / donde crecen las semillas de lo absurdo y lo genial”, cantaba Antonio Vega.
Han pasado los años, se han resquebrajado las estructuras del sistema (la música, los músicos, el público y la industria) y han muerto Joey Ramone, Joe Strummer y Antonio Vega. Pero seguimos amando sus melodías, sus letras, sus actitudes. Vivimos de esas canciones que tienen los pies en las calles, que suenan mejor a oscuras, que nos refrescan las entrañas y nos mantienen en movimiento, que hablan de búsquedas, de pérdidas, de pájaros en el alambre.
Canciones que resisten. Y que, como en el caso de los Ramones, los Clash o Nacha Pop, son sólo una pequeña parte de lo que ocurre en el mundo. Esa parte que nos emociona.
Es la apuesta de Los Madison. Y de sus canciones, una colección de vitalistas alternativas a la mediocridad. Dentro de tres décadas recordaremos “Vendaval” como un álbum acogedor, en el que las guitarras atraen las fuerzas más dispares, y las dinamitan o las serenan en unos planos de música cosmopolita, resplandeciente, eterna. Un disco de rock español, inspirado en la explosiva naturalidad del rock norteamericano, que nos envuelve en olas y acordes, y nos hace sentirnos bien. El rock como bálsamo. Los Madison como conmovedor testimonio sonoro del pasado reciente, del futuro desconocido, del presente perfecto.
Rock a la americana con mucho corazón
por Santiago Alcanda
Han pasado casi cuatro años desde que escuché por primera vez, emocionado, admirado, la canción Días de Vértigo que titula este primer álbum de Los Madison. Vinieron al programa El Comediscos, que emitíamos en Europa FM, fui a verlos y un martes 7 de diciembre de 2004 escribí para El Mundo: “Las canciones de Los Madison son buenas, sobre todo Días de Vértigo que es óptima, cantada con descaro y muchas ganas, un himno de nueva generación para el género que tantas alegrías dio a la música matritense desde Los Secretos o Nacha Pop a Quique González. “Mañana te recojo en la estación,/ mañana dejaremos el calor de esta avenida,/ mañana cambiaremos el sonido del despertador./Días de vértigo…/días intrépidos… Cambiamos miradas por una parcela del cielo…. ¿Quién nos va a parar/ … Ya desordené mi habitación… Nací para correr tras pájaros mojados… Días inéditos”’.
La canción es una declaración espontánea, sincera, directa, sin tapujos, ni complejos, de intenciones y propuestas musicales. Las semillas de los Burning, de Enrique Urquijo o de Antonio Vega germinan con fuerza en las nuevas generaciones para este siglo veintiuno. Txetxu Altube, autor de estas primeras once canciones tan prometedoras, me dice que son “historias personales”. Lo primero que percibí de sopetón al escuchar a Los Madison fue la voz de Txetxu. Este tío canta, pensé, canta de verdad, con agallas, desde las entrañas, sin imposturas ni efectismos o melismas pretenciosos. Le gustan las melodías, entonarlas, sentirlas hasta el fondo. Y sabe componer letras, acentuar, rimar con talento y labor. De modo que estamos ante un tipo de escuela inmejorable (si de rock eterno, clásico, se trata), más allá de anécdotas o artistas o grupos eventuales.
Txetxu me amplió sus influencias e intercambiamos nombres de autores rockeros made in USA, de Bruce Springsteen a John Mellencamp. Que si Tom Petty, Jackson Browne o el padre Dylan: “Lofgren, Nils Lofgren me gusta muchísimo. Colecciono todo de él”, remató la conversación. “Once historias personales”, sí, historias de un tipo de la calle, que se busca la vida como todo dios, historias que tocan a todo hijo de vecino. Vamos a escucharlas.
Crónica del concierto en Moby Dick, 25.4.2007, por Jesús Jerónimo:
Creo que alguna vez he mencionado en estas páginas que mi medida de un buen concierto es las ganas que me da de tocar la guitarra, de inventar y de innovar. Hay algunos shows donde me paso el rato alucinando con el grupo y deseando llegar a casa para sentarme con mi querida guitarra y tocar un buen rato. Hace ya algunos meses os hablé de Los Madison, un grupo madrileño que ayer mismo puso a la venta su primer album, que lleva por nombre Días de Vértigo. Celebraron la salida del album anoche con un concierto extraordinario, intenso, maravilloso. La verdad es que uno se está empezando a acostumbrar a que en España surjan grupos (por cierto muchos de ellos del sello Good Sounds) que no tienen absolutamente nada que envidiar a lo que nos viene de fuera. Los Madison asientan sus temas entre el lirismo guitarrero del Tom Petty mas melódico y la herencia incontestable de JI Lapido o Los Secretos. Sus canciones se asientan en una sección rítmica aplastante, los juegos de guitarras mas sólidos que he visto en mucho tiempo (que gran acierto ha sido fichar a un segundo guitarra, y mas si este es Iñigo Coppel) y por fin una voz salida de la mezcla bastarda de todos los idolos del pop-rock español, Quique Gonzalez incluido. Con esos elementos y letras muy muy muy trabajadas facturan una suerte de poprock contundente y sensible que creo cuenta con muchas salidas comerciales y artísticas. Salí de allí bajo una lluvia torrencial. Empapado y agotado despues de dos días muy largos y enervantes, tuve que coger mi guitarra cinco minutos antes de dormir. ¿Qué mas puedo decir? Anoche asistí a un gran concierto. Y era de unos chicos del barrio de al lado del mío. Les deseo todo lo mejor porque de gente como ellos es el reino del rock. Y seguro que lo heredarán. Gracias, chicos.
(extraido de Cielovacio.com)

